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Hipertiroidismo Felino

El hipertiroidismo felino es un proceso multisistémico causado por la excesiva producción y secreción de hormonas tiroideas (T4 y T3) por la glándula tiroides. Es una de las patologías endocrinas más frecuentes en Chile y otros países, que afecta generalmente a gatos mayores de 8 años, aunque se han reportado casos desde los 8 meses de edad. En el 98% de los casos, está provocada por una hiperplasia funcional de la glándula tiroides, y sólo en un 2% es debida a un tumor maligno de la glándula.

La literatura expone que factores genéticos, inmunológicos, nutricionales y ambientales pueden interactuar en los cambios patológicos de la tiroides.

En cuanto a los factores genéticos, se describe que las razas puras como el siamés, presentan cierta resistencia a esta patología, en cambio las razas como DSH y DLH presentan mayor probabilidad de presentarla. En relación a los factores ambientales se ha demostrado que la exposición a agentes químicos como plaguicidas y herbicidas, soluciones tópicas antiparasitarias, metales pesados e hidrocarburos clorados, sustancias del humo del cigarrillo, desinfectantes, desodorizantes, fenoles y dioxinas, entre otros puede ser un factor predisponente. Se asocia el alimento enlatado de sabores como hígado, vísceras y pescado, por contener concentraciones de yodo superiores a las requeridas (0,14 a 3,00 mg/kg). Al igual que las isoflavonas de soya, contenidas en la mayoría de los alimentos para gatos, juegan un papel inhibitorio de la enzima que convierte la T4 en T3.

La frecuencia y gravedad de los signos clínicos son determinadas por la duración, la capacidad para compensar del organismo y las enfermedades concomitantes del animal.

Entre los signos más frecuentes se describe pérdida de peso progresiva con apetito normal o aumentado (polifagia), pérdida de masa muscular o debilidad. Generalmente pueden presentar hiperactividad, agresividad o irritabilidad, poliuria/polidipsia, diarrea, aumento del volumen de fecas, esteatorrea, vómito. Además pueden tener taquicardia, soplo cardíaco, ritmo de galope y/o arritmias. Ocasionalmente se observa hipertensión sistémica y hemorragias retinianas con desprendimiento. También es posible ver taquipnea, jadeo o disnea, alteraciones dermatológicas, alopecia parcial, hipertermia, disminución de la actividad y búsqueda de lugares fríos. Un pequeño porcentaje puede presentar hipertiroidismo apático, con signos como depresión severa, letargia, hipo o anorexia, debilidad muscular y ventroflexión cervical.

El diagnóstico comienza por la anamnesis, los signos clínicos y el examen físico, el cual revelará un aumento en el tamaño de la glándula tiroides.

Además pudiesen encontrarse alteraciones en los exámenes de laboratorio como hemograma, perfil bioquímico, urianálisis y medición de T4 total. La hormona T4 total puede encontrarse normal en algunos casos, pero se debe evaluar nuevamente en un período de 3 a 6 semanas para descartar el hipertiroidismo de los pre-diagnósticos. En caso de sospecha de cardiopatías, se puede realizar ecocardiografía y radiografía, las que revelan cardiomegalia, derrame pleural y edema.

Como terapias definitivas, se puede realizar iodoterapia radioactiva (previa suspensión de drogas antitiroídeas 7 - 10 días antes), o tiroidectomía. En cuanto a terapias farmacológicas, son las más utilizadas, especialmente si existe enfermedad renal concomitante.

El pronóstico de vida de los gatos que padecen hipertiroidismo dependerá de las enfermedades concomitantes que se presenten, y de los posibles tratamientos a realizar. Es importante señalar que la preocupación y constancia del dueño, tanto en seguir estrictamente el tratamiento y los controles médicos, juega un rol fundamental en el pronóstico de esta enfermedad.

Equipo Médico
Centro de Referencia Médico Felino Moggie Cat´s
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